Viajar con chicos sin stress

Los días comienza a volverse más largos, las temperaturas suben y dentro de nada habrán llegado: las anheladas vacaciones de verano.
Pero, ¿cómo hacer que la época más bella del año transcurra sin estrés al viajar con toda la familia? Hemos hecho una recopilación de nuestros mejores consejos.

 

¿Qué destino?
Has estado pensado durante semanas qué lugar sería el destino perfecto de vacaciones. ¿Te suena? La buena noticia: el destino de viaje es en realidad algo secundario. Lo más importante es sobre todo lo que se hace allí. Claro, evidentemente, hay que tener ciertos puntos en consideración: ¿el país en cuestión, es una región con un alto riesgo de malaria? Entonces lo lógico es evitar ir allí. ¿No hay ni la más remota posibilidad de darse una baño para refrescarse? Entonces pensalo dos veces si tus hijos son fans del agua. Confía en tu instinto: junto con un poco de investigación en internet, encontrarás la respuesta.

La elección del país de viaje es finalmente una opción personal y depende mucho de los niños. Por eso, ten en cuenta a tus hijos en la planificación del viaje. ¿Qué es lo que más le apetece a la descendencia? ¿Playa o montaña? ¿Mejor ciudades grandes o vacaciones en una granja? Para muchas familias, la combinación de playa, naturaleza y aventura es perfecta.

 

Hacer la valija con sentido
Una buena planificación te quitará la mitad del trabajo. Hazte una lista para no olvidarte de nada y haz la maleta en grupo. ¡Es mucho mejor! Tomaros un par de días antes del viaje para preparar la maleta todos juntos. Dale a tu hijo la oportunidad de decidir que se lleva y qué se queda en casa. Los más mayores de tus pequeños trotamundos siempre agradecen hacer y llevarse su propia maleta o al menos su propia mochila.

Y como siempre: menos es más. La mayoría de las cosas las puedes conseguir tranquilamente en el destino de vacaciones. Elige con cabeza ropa y, sobre todo, juguetes: en general, la mayoría de los padres se pasan de largo y la prole ignora el 70 por ciento de las cosas que llevas. Lógicamente hay que llevarse el peluche favorito, y mejor si va en el equipaje de mano.

 

Consejos para viajes en coche
“¿Hemos llegado ya?” Repetidamente . Que levante la mano el padre o madre que no lo conozca. Para evitarlo lo mejor que se pueda, la primera recomendación es viajar lo más pronto posible. Lo ideal es que los retoños sigan durmiendo un par de horas en el coche y empiecen a ser conscientes del viaje en coche cuando ya se ha pasado un buen trecho.

 

¿Qué hacer en las pausas? 
Ser creativo: no tiene por qué ser siempre un área de servicio de la autopista. ¿Por qué no hacer un picnic en un sitio al aire libre con un poco de verde? Así los niños pueden aprovechar para desfogarse. En casi todos los trayectos existen paradas que valen la pena, como castillos o zoológicos. Por eso no está de más dedicarle un poco de atención a la ruta del viaje de antemano. Merece la pena.

Una buena opción para pasar el tiempo durante el trayecto son las adivinanzas: “Veo, veo, ¿qué ves?” o mirar matrículas casi siempre triunfa. De nuevo aquí, cada padre y madre saben que es los que gusta más a sus niños: mientras que algunos niños prefieren oír un cuento, otros disfrutan más coloreando un cuaderno. Lo importante es que las ideas no se agoten. Y dicho sea de paso, la merienda favorita del niño suele funcionar en momentos de crisis para tranquilizar y contentar al menos brevemente.

 

Consejos para viajes en avión
Especialmente si se va con niños pequeños y todavía más con bebés, el vuelo puede ser un pequeño reto. Tres simples cosas a tener en cuenta en la elección del vuelo: lo más corto posible, a ser posible sin escala y –en larga distancia– por la noche.

Los bebés pueden dormir en unos capazos especiales que se fijan en la pared que separa la clase business de la turista. Por eso la primera fila del vuelo es la opción número 1 para muchas familias. Pero cuidado: en estos asientos llamados „bulkhead“, los brazos de los asientos no pueden moverse porque dentro de ellos están guardadas las mesitas plegables. Los niños más mayores no podrán tumbarse. Los asientos cerca de los servicios tampoco se recomiendan.

Algunos niños tienen problemas con la presurización en el despegue y el aterrizaje. A lo bebes les puede ayudar el chupete o el biberón, a los más mayores se les da, o un chicle, o algo para beber. Además, no se debe olvidar meter en el equipaje de mano ropa de repuesto, juguetes, toallitas húmedas, snacks o papillas y, por supuesto, pañales.

 

Padres tranquilos, niños relajados
Lo más importante al final: los niños notan cualquier tensión en los padres. No todo funciona tal como se había planeado. Por eso, tómate situaciones indeseadas con humor e intenta mantener la calma también en momentos de estrés. Quien viaje con niños debería calcular siempre intervalos de tiempo largos, por ejemplo, llegar con tiempo al aeropuerto o salir pronto a la visita turística por la ciudad. Más tiempo significa ir menos precipitado. Y eso, por otro lado, influye favorablemente .

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